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LEY

Mensaje:

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16:23 Jul 15th
Gabriel Antonio

País

México

TITULO de su relato

Hola Alkaid

Buen relato amigo que bueno lo recuerdes con gusto,2 horas si que te pasaste ,nunca más lo volviste a amarrar, imagino e la divertida que te pusiste esa vez ,teniendo a tu prisionero y además jugando lo que te gusta tanto .
20:41 Jul 14th
Henry

País

Honduras

TITULO de su relato

Para Alkaid
Gracias Alkaid por esa grandioso anécdota. Debo decir que valió la pena la espera. Que mal que tengas tan mala memoria, porque de lo contrario nos deleitarías con tu buena suerte para atar que tuviste.
16:38 Jul 14th
Alkaid

País

Mexico

TITULO de su relato

Casi atrapado - inicio
Hace algunas semanas recordaba que no hay nada mejor que uno puede tener que contar con uno o varios amigos con los que puedas charlar mientras tomas algunos tragos y te terminas riendo como loco por las anécdotas que recuerdas.

Eso me pasó hace unas semanas. Después de mucho tiempo me volví a reunir con Alex y Pablo, dos vecinos y amigos míos de hace tiempo. Alex es de mi misma edad y Pablo es su hermano menor.

Nos reunimos en su casa, pues Alex había regresado después de varios años porque cuando salió de la prepa obtuvo una beca y se fue a estudiar a Estados Unidos y después hizo una maestría en España.

A Pablo lo conocí desde muy chiquito, talvez tenía cuatro o cinco años (yo soy siete años mayor que él) y siempre me pareció un chiquillo bastante cagado, con mucho sentido del humor y bueno para hacer chistes.

Ese día se habían reunido varios amigos y vecinos de Alex y Pablo. La reunión fue tranquila, entre algunas cervezas, tequila, vodka, ron… un poco de música de todo tipo y varios grupos que nos íbamos rolando a platicar o hacer diversas actividades: algunos echaban la reta ya sea de FIFA, Gears of War o Mario Kart, dependiendo del momento de la noche, otros más frikies con juegos tipo Yu Gui Oh, y otros más platicando.

Platiqué con Alex sobre sus años fuera y con Pablo después de mucho tiempo, pues por mi trabajo, escuela y diversas actividades, apenas nos saludábamos.

En algún momento, ya entrada la noche, Pablo comenzó a recordar una vieja anécdota de cuando él tenía 12 años.

+++

Viajaba en el camión de regreso a mi casa tras el día en la escuela. Solía buscar uno de los asientos del costado derecho del camión, de esos que a veces solo son para una persona. Ese asiento era el ideal para mi porque podía leer sin problemas sin necesidad de interrumpir mi lectura para que alguna persona se sentara en el asiento y darle el paso para que bajara.

Sin embargo aquel día no encontré un asiento donde yo deseaba y el único lugar vacío estaba hasta atrás.

El camión inició su ruta y yo desde el inicio me senté a leer. Poco a poco el camión se fue llenando y desde mi lugar ya no distinguía quien iba subiendo al transporte.

Algo que de manera regular hacía cuando subía al camión era ver de reojo a la gente que se subía al transporte público y si alguien se me hacía sospechoso me levantaba de inmediato y me bajaba del camión. Pero estando hasta atrás no podía hacerlo.

Así pasaron varios minutos hasta que de pronto sentí que alguien golpeó mi libro y casi logró que lo tirara. Me tomó por sorpresa y levanté la vista para ver al agresor al que quería lanzarle insultos y hasta golpearlo.

Pero me di cuenta que la persona que había golpeado el libro era Pablo. Mi única reacción sólo sería reírme y lanzarle un manotazo al pecho al chico.

Comenzamos a platicar varios minutos sobre como le iba a él en la escuela. Pablo acababa de entrar a primero de secundaria y pues le había sido un poco complicado esa dinámica de llevar varios maestros porque tenia que trabajar de manera distinta para cada uno de ellos.

Además tenía problemas con matemáticas, empezaba a ver cosas de álgebra y se le dificultaba un poco.

Yo platicaba con él y le decía que no tuviera miedo, que era algo que solía pasar y que nos pasaba en ese paso de primaria a secundaria.

Yo trataba de sacar otro tema para sacarlo del tema de la escuela, sabía que Pablo no era de los alumnos más brillantes en temas de la escuela.

Además me preocupaba un poco como estaba su hermano Alex, porque el se acababa de ir a estudiar a Estados Unidos y quería saber si ya se había comunicado con su familia y qué les había dicho.

Pablo y yo seguimos viajando y platicando hasta que llegó el punto donde ambos debimos bajar del camión. Caminamos unas cuadras para entrar a la colonia donde vivimos.

Justo en el punto donde nos teníamos que separar, porque Pablo y Alex vivían a una cuadra de distancia, el chiquillo me dice que tiene unos problemas de matemáticas que no entiende y que si le puedo explicar. Yo accedí, en ese momento era bueno en matemáticas, en especifico en álgebra, así que voy con él a su casa.

Llegamos a su casa y me recibe con sorpresa y gusto su mamá. Me cuenta de lo emocionada y a la vez triste de que Alex se haya ido a estudiar fuera de México y se pone nostálgica de recordar que como hemos crecido mucho y que hasta Pablo ya entro a la secundaria.

Le digo que me encontré a Pablo en el camión y que me pidió ayuda con unas tareas de la escuela y que por eso estaba ese día en la casa.

La mamá de Pablo me agradeció la ayuda a su hijo, del que sabía le costaba trabajo entender cosas de matemáticas. Además me ofreció un poco de agua, por alguna razón que recuerdo en la casa de Pablo y Alex siempre había agua de limón, y bebí un baso porque aunque no hacia mucho calor yo sí sentía algo de sed.

Minutos después la mamá de Pablo nos pidió que nos sentáramos en el comedor, que nos iba a dar algo de comer pues se tenía que ir a platicar con unas clientas y no quería que tuviéramos hambre. En cuestión de minutos Pablo y yo terminamos de comer y mientras poníamos los platos en el lavabo de la cocina, la mamá de mi amigo se despedía de nosotros y salía de la casa.

Seguía Pablo al segundo piso de la casa donde estaba su cuarto. Ahí sacó su libro y me empezó a preguntar los temas de álgebra que no entendía.

Poco a poco fui viendo los temas y le fui explicando con los ejercicios del libro de matemáticas como hacer algunas ecuaciones. Pablo me iba dando sus dudas y yo trataba de decirle qué tenía que hacer en cada caso.

Busqué otros ejercicios en el libro y le dije a Pablo que los resolviera. El chico fue trabajando sus temas de matemáticas y fui revisando el procedimiento y lo detenía cuando cometía algún error. Así pasamos como una hora hasta que Pablo terminó por resolver otros cuatro problemas sin necesidad de mi ayuda y sin equivocarse.

Yo iba a dejar la casa cuando Pablo me dijo que me retaba a una reta en FIFA, un reto que no pude rechazar. Y en especial porque era la nueva versión para el año siguiente y como Pablo ya se había convertido en el hijo consentido de la casa pues sus papás se lo compraron apenas salió a la venta y yo tenía que esperar a que me pagaran una beca, que iba a ser a mediados del siguiente mes para comprarme ese juego.

Pablo presumía que era un master en el juego, que traía de hijos a sus amigos, muchos de los cuales yo también conocía, y que yo iba a volverme uno más de sus hijos.

Pero conforme fuimos jugando, la realidad para el chiquillo fue completamente otra. El primer partido lo gane con dominio de 4-0, aunque Pablo tuvo algunas opciones de gol que no aprovechó.

Para el segundo, desde los 25 minutos del primer tiempo yo ya le iba ganando 3-0. Le tocaba el balón, le hacía jugadas de fantasía y por momentos yo decía ole en voz baja. Al medio tiempo ya estaba ganando 5-0 pero no era mas grande el marcador porque hubieron jugadas que yo quise definir con mucho lujo y las termine fallando.

Ese partido terminó con un 7-0, pero Pablo ya se había enojado y empezaba a frustrarse, pues en los últimos cinco minutos del partido empezó a cometer muchas faltas y dos de sus jugadores fueron expulsados.

Pero ya el tercero fue una pesadilla para los dos. Primero porque en menos de 20 minutos yo ya le había metido tres goles a Pablo. Pero su respuesta fue empezar a cometer faltas. Al minuto 35 ya le habían expulsado dos jugadores al chiquillo. Yo en un momento estaba contento porque con esas expulsiones tenía un juego más fácil.

Pero el partido terminó como al minuto 65 porque a Pablo le expulsaron los jugadores suficientes para que se suspendiera el partido. Yo ya me había empezado a molestar porque ya no podía jugar tan bien por las faltas que hacía Pablo y veía su cara de risa de saber que no lo iba a seguir goleando.

No había argumento para que alguien dijera que estaba jugando con ventaja. Mientras Pablo usaba equipos como Real Madrid, Inter o Manchester United, yo usé al Barcelona, Milan y Chelsea. Osea, el juego era parejo.

“Sólo así puedes, verdad niño”, le dije a Pablo cuando el partido terminó sólo 5-0 y ya me empezaba a enojar un poco porque el mismo chiste ya me empezaba a desesperar. Así que lo único que pude decirle fue “te acuerdas lo que le pasó a Iván”.
16:36 Jul 14th
Alkaid

País

Mexico

TITULO de su relato

Casi atrapado - 1.2 y final
Iván es un amigo de Pablo, quién meses antes, en las vacaciones del verano, había terminado atado. (Apunte necesario, según lo que me contó esa vez Pablo: durante las vacaciones del verano anteriores, Pablo, Iván, yo y un grupo de amigos estábamos jugando futbol en la cancha que está en la zona donde vivimos. Durante el juego, Iván me alcanzó a meter una patada en la espinilla buscando el balón. Iván me miró asustado cuando grite de dolor por la patada, pero me dijo que fue sin querer. Yo le dije, “dale niño, no pasa nada”. Pero como 10 minutos después, Iván me volvió a meter una patada en la otra espinilla. Y aunque me miró con cara de disculpas, yo le dije no hay problema pero me las vas a pagar. Al día siguiente nos vimos Pablo, Iván, yo y otro amigo que no recordábamos quién era. Según Pablo, le enseñé a Iván un tramo de cuerda que traía escondido en la bolsa de mi pantalón y le dije “te acuerdas de lo de ayer”, y casi al instante salté sobre él para tirarlo al piso boca abajo y atarlo de pies y manos. Saqué un pañuelo de otra de las bolsas de mi pantalón para amordazarlo y después o cargue sobre mi hombro y lo llevé al “bosque”, un jardín que con muchos arboles frondosos y por lo grande que es para la zona residencial donde vivo pues los chiquillos de esa zona siempre le hemos dicho que es el bosque. Ya en el bosque use otra cuerda para atar sus pies atados a un arbolito. Ahí dejamos a Iván atado como entre 40 minutos y hora y media mientras Pablo, yo y el otro chico jugábamos baraja algunos metros lejos. Fin del apunte, fue lo que me dijo Pablo que pasó

Pablo entendió rápido de que estaba hablando y comenzó a poner una risa desafiante.

“No puedes… con que lo piensas hacer… ¿no creo que traigas cuerdas?”

Para la desgracia de Pablo yo traía un rollo de ducktape en mi mochila. No sé porque razón un estudiante traía un rollo de ducktape en su bolsa.

Lo cierto es que cuando se la mostré a Pablo, el chico abrió los ojos y casi se le salen de sus órbitas.

Pablo comenzó a reír de manera nerviosa. Decía que todo había sido broma, que todo había sido juego, que no iba a volver a pasar.

Yo le dije que le creía, pero que para asegurarme de que sus palabras fueran sinceras tenía que cumplir mi amenaza. Pablo trató de correr y escapar de su cuarto, pero yo era más grande y más fuerte que el chico. Pablo era de estatura media para su edad, pero bastante flaco, así que no tuve problema para atraparlo y con un poco de forcejeo llevarlo y recostarlo boca abajo sobre su cama. Junté sus manos y con algo de dificultad y ayuda de mis dientes logré desprender un poco la cinta del rollo para comenzar a atar las manos del chico.

No sé cuantas vueltas de cinta use pero sabía que había quedado contento. Después me fui hacia sus tobillos que ate con mucha fuerza. Aunque Pablo trató de patalear no pudo evitar quedar atado de los pies, y como toque final use un poco más de cinta a la altura de sus muslos.

Pablo tenía una risa nerviosa y trataba de lanzar algunos pequeños gritos de ayuda. Yo le tapé la boca con mi mano hasta que le dije “yo no quería, pero tu te lo ganaste”.

Con como tres vueltas de cinta amorzacé a Pablo. El chico daba vueltas en su cama tratando de luchar y romper la cinta. Además trataba de decirme algo, pero se escuchaba tan lindo esos gemidos con su boca amordazada.

Yo comencé a jugar un partido más. Pablo por momentos me veía jugando. Y por momentos me echaba una mirada molesta por dos cosas: porque estaba jugando su juego mientras él estaba atado y porque le decía de manera burlona que la computadora me daba más batalla que él.

“Mira, para que no te sientas celoso, mejor no veas el juego” Tomé una bufanda que estaba colgada en un gancho pegado en la pared de su cuarto y lo usé para vendarle los ojos. Debo decir que Pablo debió verse bastante lindo y adorable atado mientras traía puesto su uniforme de la escuela.

Yo seguí jugando y tan entretenido que estaba terminé perdiendo la noción del tiempo y lo único que me hizo regresar a la tierra fue el sonido de un claxon y posteriormente el timbre del teléfono de la casa de Pablo.

Yo me sobresalté y me asomé por la ventana del cuarto de Pablo y vi que el sonido del claxon venía del auto de la mamá de Pablo. Cuando la señora me vio, bajó la ventana del auto y me preguntó por dónde estaba su hijo.

Yo pensé rápido y dije que Pablo estaba en el baño. Me dijo que urgía que Pablo bajara para que abriera la cochera de la casa, porque además traía cosas en la cajuela que necesitaba que le ayudara a sacar.

Yo dije que le avisaba a su hijo. De inmediato y con la adrenalina en su máximo, fui a mi mochila donde guardaba una pequeña navaja que usé para cortar de manera rápida la cinta que ataba a Pablo.

Le quité la bufanda de los ojos y mientras lo encaminaba al baño le quitaba la mordaza de la boca.

“Rápido, límpiate la cara, que se te baje eso rojo que te dejó la cinta”. Pablo se reía un poco de lo acelerado que me veía.

“Sí, sí… no te preocupes… si no algo me invento… ¿pero tú que vas a hacer?”

Yo le dije que me dijera dónde estaban las llaves para abrir la cochera, Pablo me dijo la ubicación y mientras él iba al baño yo bajé corriendo hacia la puerta de la casa, tomé un llavero en forma de espada y fui a la puerta de la cochera para abrirla.

La mamá de Pablo me vio un poco extrañada pero agradeció que yo fuera el que abrió la puerta.

“¿Y Pablo?” Me preguntó la señora, pero yo le respondí de nueva cuenta que el chiquillo estaba en el baño.

“Pero descuide señora, yo le ayudo a sacar las cosas”.

La señora abrió la cajuela de su auto y saqué varias bolsas del supermercado y las llevé hacia el comedor.

A los pocos minutos bajó Pablo. Su mamá le preguntó su estaba bien y dijo que sí, que había estado en el baño.

Su mamá lo miró un poco extraño, y notó un poco enrojecida la mejilla derecha.

“Es que tenía una pluma roja que se me chorreó y no me di cuenta, y pues cuando lo noté ya tenía la cara y las manos manchadas de tinta. La mano se limpió algo rápido, pero la cara no…”

La mamá de Pablo seguía viendo medio extrañada, y yo aunque estaba tranquilo por fuera y sin decir nada, por dentro estaba temblando de miedo.

“Bueno, y ya terminaron de estudiar”.

Yo respondí que sí, que Pablo ya hasta había resolvido varios problemas sin necesidad de que le fuera diciendo paso por paso y que los había hecho muy bien. Pero que si de alguna forma seguía teniendo dudas pues que me podía preguntar con confianza.

La señora me agradeció mucho y fue cuando vi el reloj de la pared de su cuarto cuando me sobresalté.

Eran casi las ocho de la noche. Pablo debió haber pasado casi dos horas atado y como mi rehén en su cuarto.

Yo le dije con cierta pena a la mamá de Pablo que ya me tenía que ir, que pues sí, que aunque habíamos estado trabajando temas de matemáticas también nos quedamos jugando y que no me fije de la hora.

La señora me echó una mirada de que joven tan más distraído, pero de nuevo me volvió a agradecer la ayuda a su hijo.

Pablo y yo subimos a su cuarto para recoger mis cosas: mi mochila y la ducktape.

Vi que sobre la cama estaba el desecho de la cinta que use para atar y amordazar a Pablo. Le dije al chiquillo que yo la guardaba y que me encargaba de tirarla. Ambos nos mirábamos con cara de dos cómplices que acababan de hacer una travesura.

“Sólo por esto te perdono, chiquillo”… ambos nos empezamos a reír como locos.

Le dije a Pablo que en serio, si necesitaba ayuda con matemáticas o alguna otra materia, me podía decir sin problema y yo le explicaba lo que necesitara.

Pablo me agradeció.

Ambos bajamos a la puerta de la casa, me despedí de la señora y de Pablo. Lo último que le dije fue que cuando quisiera, lo volvía a atender en FIFA, que ahí también cuando quisiera.

Pablo me echó una mirada como diciendo “¿ya vas a empezar?” mientras yo le respondía con una mirada y una sonrisa burlona.

Ya de camino a mi casa iba pensando “no mames… la sentí cerca”…

+++

Pablo recordaba con cierta comicidad esa anécdota mientras yo ponía cara de ¿enserio eso paso?

“Sí… la verdad es que fue muy gracioso. Me dijo que su mamá encontró al día siguiente un pedazo pequeño de la cinta que use para atarlo y me preguntó que qué era eso. Pablo me dijo que le contestó que no sabía, quizás era algo de basura que yo llevaba en mi mochila o en alguna de mis bolsas pero que seguro ninguno se dio cuenta.

La mamá de Pablo se habría quedado convencida de esa explicación.

De cualquier forma la señora me siguió y me sigue tratando bastante bien, me habla de una manera muy amistosa, y me ha recibido bastante bien en su casa las veces posteriores y en los años que he llegado a ir a su casa.
22:13 Jul 10th
Henry

TITULO de su relato

Historia de Tugstories
entregárselo a Tom. ¿Lo necesitas? "

" Para que podamos hacer esto ... "Sin previo aviso, Tom y Max empujaron a Luke hacia adelante. El chico dejó escapar un grito ahogado antes de sumergirse en la piscina. Dylan se apresuró a agarrar a Luke, levantándolo.

"¿Qué te pasa?" Preguntó indignado mientras sostenía al tembloroso niño en sus brazos. Tom estaba esperando una gran variedad de reacciones por parte de Luke, miedo, llorando, temblando ... lo que no esperaba era que el tímido tímido se diera la vuelta con un rostro de una variedad de tonos rojos y una expresión asesina en sus ojos

. ¡Te voy a matar! ”Él tampoco esperaba que él fuera tan fuerte. Tom se volvió hacia Max solo para darse cuenta de que el niño ya estaba corriendo hacia la casa principal. Tom se dio cuenta de que su vida probablemente estaba en peligro y comenzó a correr detrás de Max. Una mirada detrás de él y vio a un Luke mojado saliendo de la piscina, una escena digna de una película de terror. Se dio cuenta de que tal vez subestimó a Luke.

Siguió corriendo, medio riendo y medio gritando, confiando en que superaría al niño escuálido y llegaría a la casa principal. ¡Estaba tan equivocado! En cuestión de segundos, alguien saltó sobre él y lo tiró al césped.
"¿Por qué eres tan rápido?", Gritó al darse cuenta de que Luke lo estaba inmovilizando. "¿Y tan fuerte?"

"No lo es, simplemente eres débil" Dylan se rió tranquilamente caminando hacia ellos, mientras tanto, Tom intentaba proteger su cuerpo mientras Luke le golpeaba repetidamente la espalda. ¡Había subestimado mucho a ese chico!

"Ahhgg ¡Fuera de mí! ¡Ay! Eso realmente duele! ¡Maaax! ”Tom gritó pidiendo ayuda, pero vio que una pelirroja desaparecía dentro de la casa y lo abandonaba“ ¡COBARDE! ”, Gritó antes de recibir otro golpe de Luke. Finalmente, el chico cedió su asalto pero mantuvo su control sobre él

"Dylan ..." Luke le habló con aire radiante al mirarlo con un claro rubor (¿siempre se sonrojaba cuando hablaba con Dylan?) "¿Tienes alguna cuerda?"

Los ojos de Tom se abrieron de par en par y comenzaron a luchar aún más fuerte, dudaba que Luke intentara saltar ¡La cuerda con él! Dylan parpadeó confundido por un momento. "Supongo que hay algunos en el garaje"

Luke lo miró con una intensidad que Tom nunca había pensado que fuera posible de ese niño. Recogió a Tom y con la ayuda de Dylan, comenzó a arrastrarlo hacia la casa de la piscina. Por supuesto, Tom intentó ofrecer algo de resistencia, pero cuando la fuerza bruta realizada no funcionaba, recurrió a suplicar

"¡Era solo una broma!"

"Bueno, esta es mi broma" Luke sonrió apretando su agarre sobre Tom

"¿Dylan? "Hizo los ojos de cachorro a su mejor amigo

"Lo siento, Tommy, pero estoy con Luke en este" La sonrisa de Luke se hizo aún más amplia y la expresión de Tom se agrió aún más

"¿Qué pasa con Max? ¡Es tan culpable como yo! "Se retorció aún más fuerte, pero Luke y Dylan lo agarraron con fuerza.
" Lo atraparemos pronto "Luke sonrió, Tom nunca lo había visto sonreír tanto, sinceramente, ¡era muy perturbador!
Finalmente lo empujaron hacia el pequeño edificio. Con los padres de Dylan lejos con el auto, había mucho espacio. En una esquina había una mesa de trabajo de madera con destornilladores, martillos y otras herramientas, debajo había una caja de herramientas, un rollo de cinta y, por supuesto, ¡un par de rollos de cuerda de algodón!

"¡Dije que lo lamentaba!", Le rogó Tom mientras lo forzaban al piso de concreto, a pesar de sus luchas, sus captores se colocaron las manos detrás de la espalda y lo envolvieron con la cuerda, se sorprendió especialmente cuando Luke apretó la cuerda y usó la cuerda. descansa para atar los codos juntos, lo que le obliga a arquear un poco la espalda "Ughhh ... déjame ir! ¡Lo digo en serio! ¡Cuando salga de aquí, te juro que lo haré MMPPHHH! Luke presionó una tira de cinta sobre sus labios, agregando un poco más para mantenerlo tranquilo. Mientras tanto, Dylan ató sus tobillos juntos y tiró de la cuerda hacia atrás, atando el otro extremo a sus muñecas.

"Mpppphhh!" Tom gruñó, retorciéndose sin poder hacer nada en el suelo

"Wow ... no sabía que podías atar cuerdas así", dijo Dylan realmente impresionado, una vez más Luke se sonrojó y sonrió, asintiendo ligeramente orgulloso, aparentemente olvidando el hecho de que todavía estaba empapado. Aunque odiaba admitirlo, Dylan tenía razón. ¡Las cuerdas estaban apretadas pero cómodas y no podía moverse en absoluto! Hizo una nota mental para pedirle a Luke que le enseñara, ya que probablemente querría aplicar esa habilidad en cierto hermano mayor estúpido que conocía.

"Di Dylan ..." Luke le preguntó a Tom y le echó una mirada que no le gustaba mucho "¿Tom tiene cosquillas?" Los ojos de Tom se abrieron de par en par y le dirigió a Dylan una mirada suplicante, sacudiendo levemente la cabeza

"Mmm ... no realmente" Tom habría abrazado a Dylan allí mismo si hubiera sido capaz de hacerlo! Luke puso mala cara caminando detrás de Tom

"Eso es muy malo ..." pasó su dedo por las suelas desnudas de Tom. El chico se sobresaltó de inmediato, riéndose entre dientes bajo la cinta, la sonrisa de Luke volvió a su cara. "Parece que te equivocaste"

Dylan le dio a Tom una mirada de disculpa "Lo siento, lo intenté" se encogió de hombros, Tom apenas podía mirarlo antes de que empezara a convulsionar En el suelo, producto del asalto de Luke a sus pies. Tom se rió y se movió, pero las cuerdas lo mantuvieron en su lugar, incapaz de hacer nada para detener el asalto

"¡HHHHHH! FTHHHP! ¡HHHHH! ¡NHHHHHHHHHH! ”Gritó, su pecho rebotando en el piso, las venas en sus antebrazos saltando mientras los tensaba tratando de escapar de las cuerdas. Sacudió la cabeza, meneó los dedos de los pies y sacudió las caderas, pero nada funcionó.

"Sí, nada de cosquilleo". Luke sonrió dando un paso atrás.

"Hffhhlm" Tom murmuró mirándolo, Luke siguió sonriendo y se clavó el dedo en las costillas haciendo que el niño se sacudiera de nuevo y se alejara de él dejando que los quejidos suaves, riendo a Dylan y Luke.

Después de burlarse de su incapacidad para escapar, Dylan dirigió a Luke. Regresa a la casa para conseguirle algo de ropa seca, dejando a Tom solo en el suelo. ¡El niño no perdió el tiempo y trató de retorcerse pero pronto descubrió que escapar sería imposible! No pudo
22:07 Jul 10th
Henry
alcanzar ningún nudo y tuvo la sensación de que cuanto más luchaba, más apretadas se volvían las cuerdas, finalmente se dio por vencido, acostado de costado mientras se retorcía la cara en un esfuerzo por arrancar la cinta de la boca.

¡El estaba aburrido! Las pocas veces que lo habían atado antes usualmente involucraba a alguien torturándolo. ¡No es que él quisiera que alguien lo torturara, especialmente después de que Luke lo había estado haciendo cosquillas! Pero cualquier cosa sería mejor que simplemente tumbarse en el suelo contando los agujeros en la pared.

Después de lo que pareció una eternidad, la puerta se abrió y un rayo de luz cayó sobre su cara "¿Mpphh?", Preguntó parpadeando, un chico pelirrojo asomó la cabeza hacia adentro y sonrió al verlo.

"Bueno, bueno, ¡parece que estás en un gran lío!" Max sonrió al entrar. Tom resopló rodando sobre su vientre para poder ver mejor sus ataduras. El muchacho se agachó junto a él y le dio a la cuerda unos tirones. "Sí, el trabajo de Luke, lo siento Tommy, debería haberte advertido sobre él", sonrió. ¡Tom tenía la sensación de que Max lo hizo a propósito! "¡Por suerte para ti, Max está aquí para rescatarte!" Tom gruñó y movió las manos con la esperanza de desatarlo. Su "salvador" le quitó la cinta de la boca y la arrancó

. "¡Ouch!" Tom se quejó, lamiéndose los labios. "¡Vamos, Max, desátame antes de que regresen!

" ¡Solo tengo que hacer unos cuantos nudos y serás libre como un pájaro! ”

"Está bien ... sólo apúrate", suplicó Tom mientras Max silbaba mientras intentaba con los nudos. Estaba demasiado tranquilo dada la urgencia de su situación. "Por favor, Max ... no quiero que me hagan cosquillas otra vez" Tom le rogó que tirara de sus nudos

"Sí, a Luke le gusta hacer eso" Max murmuró "Y él es ... realmente ... bueno ... con nudos" gruñó tirando de los nudos alrededor de las muñecas de Tom .

"Sí, puedo decirlo" Tom tragó nerviosamente "Apresúrate antes de que ..." la puerta se abrió de golpe. Dylan y Luke estaban en la puerta. El primero todavía vestido con sus bañadores rojos, Luke se cambió a una camiseta gris ligeramente grande y los viejos bañadores verdes de Dylan. Max los miró y una sonrisa apareció en su rostro.

"¡NUNCA ME LLEVARÁ A VIVIR!", Gritó y trató de correr, desafortunadamente, la única manera de salir del garaje era a través de la puerta donde estaban Dylan y Luke. Max trató de hacerlos pasar, pero los dos niños lo agarraron de los brazos y lo empujaron de vuelta al interior. "Está bien, me tomaste vivo", se rió alzando los brazos. ¿Era de verdad?

Tom parecía muy confundido cuando Max dejó que los demás lo ataran, ni siquiera puso ninguna resistencia aparte de su primer intento de escapar, de hecho, parecía estar disfrutando de la atención que los demás le estaban prestando. Pronto él yacía acosado en el suelo, además de Tom.

"Eres el peor. Salvador. Siempre "gruñó el niño, Max sacó la lengua

" ¡Pfff! Soy el mejor rescatador de todos los tiempos "

" No, no lo eres ", dijo Luke con la boca abierta.

" Lo verás cuando salga de estas cuerdas "

"No, no lo harás", suspiró Luke mientras volvía a apretar los nudos alrededor del cuerpo de Tom, una vez satisfecho, se puso de pie mirando a sus cautivos. "Dylan, ¿te gustaría hacer los honores y hacerle cosquillas a Max?"

Dylan, quien hizo esto punto se contuvo con quedarse a un lado y disfrutar del espectáculo le dio a Luke un encogimiento de hombros nervioso "Eso es tonto" Max se rió "Dylan es un pensamiento tan grande que nunca ... ¡HAHAHAHA! ¡LO SIENTO! Lo siento "Tom lo miró estupefacto, ¡Max tuvo que hacerlo a propósito! ¡Ser llamado un pensamiento era un incentivo suficiente para que Dylan asalte los pies expuestos de Max! ¡Debe haber sido a propósito! Lo que no podía entender es por qué lo haría, ya que Max era notablemente más delicado que Tom. Cuando Dylan finalmente le dio un descanso, Max estaba cubierto de sudor, sus mejillas estaban rojas y sus ojos llorosos.

"¿Fue eso lo mejor que tienes?", Preguntó jadeando. ¡Tenía que estar bromeando! El niño parecía a punto de desmayarse por el cansancio, Dylan parecía pensar lo mismo porque miraba a Max preocupado, pero Luke le aseguró que podía soportarlo. "Sabía que eras un pensamiento". Max sonrió. "Apuesto a que Tom y Tom pueden tomar lo que sea. Tú nos echas "

¡Espera! ¿Por qué yo? No puedo tomar ninguna ... ¡HAHAHAHA! NOOOOOO! ¡STOOOOP! ”Dylan comenzó a hacerle cosquillas a Max otra vez mientras Luke cuidaba de Tom. Una vez más, el pobre niño estaba convulsionando en el suelo “¡PLEASEEEEHAHAHAHA! Te odio MAXHAHAHAHAA! NOOOO! ¡HAHAHAHA! ”

La tortura pareció durar para siempre, no solo le cosquilleaban los pies sino también las costillas, el estómago, los muslos y el cuello. A Max no le fue mejor y pronto estaba pidiendo misericordia. ¡Si alguien los escuchara, pensarían que se estaba cometiendo un asesinato en ese garaje! Cuando terminaron, bien podrían haber sido asesinados. Ambos niños yacían inmóviles, jadeando pesadamente mientras el sudor y las lágrimas corrían por sus rostros rojos

"Creo que fuimos demasiado lejos" Dylan los miró preocupado

"Nah" Luke sonrió descansando su brazo sobre los hombros desnudos de Dylan "Están bien, ¿verdad muchachos?" Max asintió lentamente, Tom simplemente rodó sobre su espalda dejando escapar un gemido que le dijo a Dylan que sobreviviría "¿Ves? ¡Perfectamente bien! "Luke sonrió, si algo bueno salía de esto en la opinión de Tom era que Luke parecía mucho más cómodo a su alrededor, no se sonrojaba tanto, aunque su sonrisa creció aún más cuando Dylan le revolvió el pelo

" Oye ... "Max jadeando mirando a sus captores "¿No vas amordazarnos?"

"¿En serio?" Tom gritó y enojado golpeó su cabeza contra el brazo de Max, el chico pelirrojo pareció encontrarlo hilarante, desafortunadamente, sus captores escucharon la sugerencia de Max y presionaron Unas tiras de cinta adhesiva sobre sus bocas.

"Hey Luke, ¿quieres ir a la piscina?" Luke sonrió a Dylan

"¡El perdedor se queda atado!" Se rió y corrió camino

"¿Qué? ¡De ninguna manera! ”Dylan se rió entre dientes y corrió detrás de él, dejando a los dos niños atados en el garaje, y pronto escucharon el sonido familiar del agua salpicada. Tom una vez más probó sus vínculos pero estaban tan apretados como siempre, Max estaba felizmente tarareando una canción

"Thnf Hmf nhhr fhhlt" Tom gruñó, Max simplemente se encogió de hombros

"Hm'tf fhn!" Fue algo en su gozosa alegría que lo hizo imposible para que Tom permanezca enojado con Max, en lugar de eso, se echó a reír y sacudió la cabeza "¿Fhn?" Max preguntó alzando una ceja

"¡Fhn!" Tom se rió entre dientes. Tal vez él juzgó mal a esos niños, Max y Luke no eran tan raros después de todo. Y si salir con ellos significaba estar atado como un cerdo, ¡entonces tal vez estar atado no era tan malo tampoco!
17:24 Jul 8th
Henry

País

Honduras

TITULO de su relato

Relatos de un ladrón 2
Tina y Benson eran un par de ladrones sumamente astutos; irrumpían en las casas de vecindarios relativamente ricos o de un estatus medio. Cabe recalcar también que antes de realizar un robo, investigan a fondo a todos los habitantes de la casa objetivo, tales como su edad, sus gustos, y principalmente sus actividades diarias, para que de ese modo puedan asaltar la casa de manera sencilla.

Sin embargo, eran un par bastante peculiar, ya que en ocasiones les gustaba jugar con sus víctimas, es decir que en algunos robos aprovechan solo la presencia de personas que no signifiquen un peligro para ellos, para así poder atarlos y robar todo en frente de sus narices. Entre sus víctimas favoritas figuraban niños y mujeres.

Y la familia Cáceres ese día no era la excepción. Entre sus habitantes se encuentran : Valeria y su esposo Aaron, sus cuatro hijos, Lyla y Luis ( mellizos) de trece años, Manuel de once y Vela de ocho.

Habían investigado bastante, entre ello la relación conflictiva entre los mellizos, ya que éstos a menudo se peleaban por casi cualquier cosa, puesto a que ambos compartían habitación con sus hermanos menores. Por lo cual ahora que entraban en la adolescencia anhelaban algo de privacidad. El problema era que solo había una habitación libre, misma que ocasionó la discordia. De modo que su madre dictaminó que hasta no llevarse bien, ninguno obtendría la habitación.

Ese día, Tina y Benson aprovecharon la ausencia del padre y se adentraron en la casa por la puerta de la cocina, donde Valeria se encontraba preparando un bocadillo para sus hijos. La mujer llevaba un vestido rosa con estampados de flores, un delantal rojo, su largo cabello castaño estaba atado en una cola de caballo. Se encontraba sentada en una silla leyendo una revista de moda, cuando los dos personajes encapuchados y vestidos totalmente de negro, irrumpieron en la cocina. Apuntaron con el arma a la mujer, que del temor tiró la revista y levantó las manos.

—Por favor no me hagan daño —imploró, con el rostro contraído, debido al miedo que la embargaba en ese instante.

—No habrá necesidad de hacer tal cosa, señora. Claro, si coopera —contestó Benson.

—Por favor, haré lo que sea, pero no lastime a mis hijos —gimoteó nuevamente Valeria.

—Haga lo que le pedimos —le espetó Tina —. Y hablando de sus hijos, queremos que crean que esto es un juego... ya sabe, para evitar el pánico antes de tiempo.

—Espero que logre usar correctamente su poder de persuasión. ¿Está claro? —inquirió el hombre. Valeria asintió.

Posteriormente la escoltaron hacia el segundo piso. La primera habitación era la de las niñas. Lyla se encontraba acostada en su cama, utilizando su teléfono celular. Vestía una chaqueta de mezclilla sobre una blusa de color amarillo, pantalón de lycra color rojo y tenis de color rosa y blanco. Su cabello lo llevaba suelto; Vela, quien se encontraba coloreando con sus crayones, vestía un vestido color rosa y zapatos del mismo color, su castaño cabello lo llevaba atado en dos coletas. Les sorprendió mucho al ver a su madre escoltada por dos extraños.

—¿Mamá? , ¿Qué ocurre?— dijo la niña mayor.

—¿Quiénes son ellos? —preguntó la menor.

—Descuiden, nenas, todo se trata de un juego de secuestrados y ladrones. Nosotros seremos los secuestrados y ellos los ladrones.

Lyla, al ser la mayor, no estaba muy convencida de lo que su madre les decía, a lo que Benson dijo:

—Vamos niñas, cooperen. Será divertido.

Vela pensó que era cierto y aceptó, Lyla caviló mucho, y supo que esos tipos podrían hacerles daño si no cooperaban. De igual forma las obligarían a jugar.

A continuación Tina sacó de su mochila dos rollos de cinta adhesiva, uno de color negro PVC, y otro de duct tape.

—Manos a la espalda, niñas —indicó la mujer y las niñas obedecieron.

—Por favor, no sea tan dura con ellas —imploró Valeria.

—Tranquila, señora. Seré lo mas suave posible con sus princesas —dijo Tina mientras ataba las muñecas de la niña menor con la cinta plateada.

Cinco vueltas fueron suficientes para que quedaran bien sujetas detrás de su espalda. La pequeña curiosa cerró los puños e hizo un pequeño esfuerzo por desatarse, pero pronto comprobó que la cinta era muy resistente. Luego, la mujer continuó pegando mas cinta alrededor de sus hombros y pecho, para restringir aun mas el movimiento de los brazos. Una vez terminó con la niña menor, llegó el turno de Lyla, que terminó igual que ella atada de manos con cinta adhesiva plateada.

—Bien, momento de que ambas estén en silencio —declaró y sacó dos pedazos pequeños de tela blanca, las hizo bola y luego dijo —: Abran la boca por favor.

Dubitativas, ambas niñas se miraron, y la primera en abrir la boca fue la niña menor, la mujer metió la pequeña bola de tela en su boca, y cuando juntó los labios, dos largas tiras de cinta plateada se pegaron perfectamente, cubriendo desde su barbilla hasta por debajo de la nariz.

—¿Y si se ahoga? —preguntó preocupada la madre.

—Relájese ,señora, solo tiene que respirar por la nariz y ya —respondió el hombre — ¿cierto niña?.

Vela asintió y murmuró algo inentendible, debido a su mordaza de cinta. Luego se sentó en la cama, esperando que la mujer amordazara a su hermana mayor.

Tina, metió la otra bola de tela en la boca de Lyla y posteriormente le tapó la boca con un ancho y largo trozo de cinta negra PVC. La niña movió sus labios pero la cinta no se despegó.

Ya con las niñas atadas y amordazadas , los ladrones las encerraron en la habitación que Lyla y Luis peleaban, mientras la madre los guió hasta la habitación de los chicos. Ambos estaban jugando videojuegos, frente al televisor. Luis vestía una camisa polo de color rojo, shorts color beige y en sus pies solamente calcetines blancos. Tenía el cabello castaño liso como el de sus hermanas y hermano y pulcramente peinado. Manuel vestía un suéter color gris con mangas negras y rayas blancas en las mismas, pantalón gris y al igual que su hermano calcetines pero de color gris. Su cabello era ligeramente mas largo que el de su hermano mayor.

Su madre les habló y ambos tuvieron la misma reacción que sus hermanas, por lo cual su madre les dijo lo mismo, a lo que estos aceptaron jugar dicho juego. Ésta vez Benson sacó una cuerda de algodón y comenzó a amarrar las muñecas de Luis.

—Los niños son mas fuertes que las niñas, por eso no lo ato con cinta —dijo y anudó perfectamente las cuerdas alrededor de las muñecas del niño de trece años. Amarró mas cuerdas sobre sus hombros y pecho. A continuación el pequeño Manuel puso sus manos detrás de su espalda.

—Esto es divertido, mamá —dijo el pequeño entre risas, notablemente emocionado. Y sus manos terminaron bien sujetas detrás de su espalda.

—Ahora, como ya saben, los rehenes cuando están atados no pueden hablar o gritar para pedir ayuda, y para asegurarme de eso, les tengo que tapar la boca con cinta, pero antes debo poner esta tela dentro de sus bocas para que les sea mas difícil hablar ¿entendido? —explicó Benson y los niños asintieron.

Como suma rapidez el hombre llenó la boca de ambos niños con tela. A Manuel le puso un largo y brillante trozo de cinta negra, y sus labios se marcaban bien, indicando que le era imposible quitarse la cinta. A Luis le pegó dos tiras de cinta adhesiva plateada y la alisó con sus dedos.

—¿Listos para unirse a sus hermanas? —preguntó Tina.

—Mmffpfpp —asintieron los dos.

—Ay , tan lindos los dos —dijo la mujer y les pellizcó las mejillas encintadas
17:23 Jul 8th
Henry
Los dos se vieron de frente y al parecer sonrieron, seguramente pensaban que se veían ridículos con esa cinta pegada en sus bocas. Fueron encerrados junto con las niñas, quienes abrieron los ojos de par en par al ver a sus dos hermanos atados y amordazados con cinta como ellas. Los tobillos de los cuatro hermanos fueron encintados con varias vueltas de cinta adhesiva plateada.

Ahí estaban, cuatro niños, atados de pies y manos, y con sus bocas selladas con cinta. Mirando de frente a su madre y a sus captores, incapaces de gritar o correr, pues ya habían comprendido que todo se trataba de un robo real, por lo cual empezaron a retorcerse como gusanos, y gimiendo como locos, mientras sus labios se movían debajo de la cinta que los amordazaba.

—Bien niños, se quedaran aquí un buen rato jugando a los murmullos. Pueden tratar de hablar debajo de esa cinta, es divertido, ya verán —dijo en tono dulce la mujer.

—Por ahora su madre vendrá con nosotros dos a dar un paseo por la casa, no se preocupen ella pronto se les unirá —concluyó el hombre y salieron de la habitación, dejando a los cuatro niños encerrados.

—Mmmwpppffffd — gemían los cuatro, mientras agitaban sus brazos y movían su boca, pero ni las cuerdas ni las cintas cedieron. Pronto se cansaron, y al poco rato Veleria llegó a la habitación atada de manos y con la boca sellada con varias vueltas de cinta duct tape. Una vez se sentó en el suelo junto a sus hijos , sus tobillos fueron encintados también.

—Bien, hora de irnos, buena suerte liberándose —dijeron a coro los dos y dejaron a la mujer y sus hijos luchando contra las cuerdas.

Luego de un par de horas, ya se habían cansado, y tanto Vela como Manuel tenían sus cabezas recostadas sobre el hombro de su madre. Los dos le dieron un beso en la mejilla, a pesar de tener sus bocas tapadas con cinta.

Aaron llegó poco mas tarde y al notar el silencio en la casa, subió de inmediato al piso de arriba, y finalmente dio con su familia atada y amordazada. Les quitó la cinta de los labios a cada uno y luego los desató.

—Vaya, mi bigote —dijo con pesar Luis, mientras se lamia los labios y se frotaba las mejillas.

—No tienes bigote —se burló Manuel.

—Ya no — dijo Luis.
17:56 Jul 6th
alkaid

País

Mexico

TITULO de su relato

Para Leo
Hola Leo

Bueno, le encuentro parecido con el inicio y ciertos detalles de la historia del chico arrestado por la policia y como lo esposan de pies y manos y lo llevan a una carcel.

Creo que esos son los detalles donde veo parecidos.

El resto de la historia, el detalle de la chica y el resto de lo que pasa son buenos detalles que hacen una historia bastante buena.
11:12 Jul 3rd
Leo

País

Argentina

TITULO de su relato

Henry y alkaid
¡¡Henry me encantó la historia!! Por supuesto que considero inadmisible que no haya dejado a los chicos con alguna protección extra para evitar que escapen pero bueno, lo entiendo, jaja.

Alkaid esta historia es completamente independiente, quizás le encuentras parecido con otras pero es solo coincidencia. De todos modos te agradecería que me dijeras donde encuentras esas similitudes y con qué historia.
20:47 Jun 30th
Henry

País

Honduras

TITULO de su relato

Relatos de un ladrón
Hola. Hace mucho que no publico algo y pues en esta ocasión me inspiré un poco . luego iré subiendo mas.

Pd : Jack pol , si ves esto dime que pasó con tu facebook.

La familia García vive en un pequeño pero moderno complejo urbano, con bonitas casas de dos pisos cada una, incluso si no conoces bien la colonia correrías el riesgo de perderte, ya que todas son prácticamente idénticas, salvo por pequeños detalles como los jardines, las puertas y las ventanas.

Ésta familia está constituida por cuatro miembros : Esteban, su esposa Clara y sus dos hijo, Sebastián de catorce y Leandro de once.

Clara trabaja como gerente general en una farmacia, cuyo horario abarca desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde; Esteban por su parte trabaja para una empresa encargada de la reparación de carreteras, al otro lado de la ciudad, por lo cual solo puede visitar a su familia dos veces por mes...

... Eran las cuatro de la tarde cuando Sebastián regresaba de su entrenamiento de fútbol, junto con su mejor amigo Ricky. Sebastián era un chico de piel clara, levemente bronceada debido a la exposición al sol durante los partidos y entrenamientos. Tenía el cabello de color rubio miel, y sus ojos eran de un marrón claro casi verdoso. Vestía shorts de Nylon plateado con franjas negras a los costados ( marca adidas). Camiseta negra con un dibujo de una calavera, zapatillas deportivas de color naranja neón y calcetas hasta por debajo de sus rodillas, de color negro.

Su vivienda se encontraba en el primer bloque de casas, así que Ricky continuó su camino sólo. Sebastián se colocó los auriculares para escuchar música mientras arribaba a su casa. Una vez ahí, sacó las llaves de su mochila y le introdujo en el cerrojo. Lo que el muchacho no sabía era que detrás de él, oculto detrás de unos arbustos, yacía un hombre alto con una capucha que solo dejaba al descubierto sus ojos. Chaqueta de cuero así como sus guantes, y pantalón de mezclilla azul oscuro y botas de cuero negro.

El sujeto sostenía una pistola y detrás de su espalda llevaba una pequeña mochila negra, donde guardaba todo lo necesario para inmovilizar a sus rehenes. El hombre salió de su escondite como un relámpago y se abalanzó sobre el delgado chico. De no haber sido por el alto volumen de la música en sus auriculares, hubiera escuchado el siseo de los arbustos cuando el hombre salió.

En cuestión, el hombre colocó la mano enguantada sobre la boca de Sebastián, ahogando sus protestas. El chico forcejeó un rato, hasta que sintió el metal frío del arma en la cabeza.

—Tranquilo, niño. Si cooperas no te haré daño —susurró el hombre al oído del chico —Ahora, abre la puerta y harás lo que te diga.

Sebastián asintió, con el corazón desbocado y sudando frío. Abrió la puerta y junto con su captor se dirigieron a la sala de estar.

—Voy a quitar mi mano de tu boca. Si gritas y haces algo tonto, te arrepentirás —advirtió.

—Mmppfff —asintió Sebastián.

El sujeto quitó su mano de la boca del niño y lo empujó hacia un sillón. Posteriormente abrió su mochila y sacó un par de esposas.

—¿Qué... Que quieres? —preguntó temeroso el muchacho.

—Todo lo que sea de valor. Así que necesito que te quedes tranquilo y callado.

Sebastián asintió y el hombre le lanzó las esposas. El chico al parecer no comprendía, pero el ladrón le ordenó que se esposara sus propias manos detrás de su espalda. Con movimientos torpes, Sebastián enganchó su muñeca izquierda y por último su otra mano. Con sus manos inmovilizadas detrás de su espalda, el hombre sacó un largo trozo de cuerda y la enrolló alrededor del pecho y hombros del chico.

—¿Hay alguien mas en la casa? —Preguntó el ladrón mientras sacaba una larga y ancha tira de cinta adhesiva blanca microfoam.

—Mi hermano menor —dijo.

—Le haremos una visita, ¿Dónde está?.

—En su habitación.

—Bien, ahora necesito que estés en silencio, y para eso...

Presionó la tira de cinta y la alisó con sus enguantados dedos. El chico abrió los ojos de par en par al comprobar que la cinta se había adherido perfectamente a su boca, sellando sus labios, los cuales se notaban bien marcados bajo la mordaza. Después los dos se dirigieron al piso de arriba, y con señas Sebastián le indicó al ladrón la habitación del niño menor. Una vez ahí, tocó la puerta y el chico abrió.

Leandro, al igual que su hermano, tenía el cabello rubio miel, ojos claros y piel blanca. Vestía una camisa a cuadros de manga larga, metida en su pantalón color beige, y tenis negros y blancos. Miró con la boca abierta a su hermano con las manos detrás de su espalda y una cinta adhesiva en su boca, junto con un extraño.

El hombre le dijo al niño que todo era un juego y que debía cooperar. Leandro entonces colocó sus manos detrás de su espalda y el ladrón enrolló y anudó un trozo de cuerda blanca, hasta que las inmovilizó. Luego pasó mas cuerda alrededor de su pecho y hombros. Posteriormente amarró sus tobillos y sus muslos

—¿Me va a amordazar como a mi hermano? —preguntó el niño.

—Por supuesto, los dos deben estar calladitos. Para eso voy pegar un trozo de esta cinta en tu boca, y así no podrás hablar.

Sacó un ancho rollo de cinta duct tape plateada. Cortó un pedazo bastante largo y lo pegó sobre los labios del niño. Leandro sonrió y el ladrón ató los tobillos y muslos de su hermano mayor. Los dos estaban en el suelo, el niño menor fingiendo estar secuestrado y el mayor retorciéndose como loco, gimiendo y levantando sus pies.

El ladrón antes de irse colocó las llaves de las esposas sobre un armario. Saqueó toda la casa y se marchó. Sebastián comenzó a frotar su cara contra su hombro y poco a poco logró que la cinta se desprendiera de su boca, permitiéndole hablar.

—Vamos, Leandro, ayudame, vamos a ponernos espalda con espalda para desatarte

Los dos se colocaron así, y al parecer el ladrón no hizo nudos muy fuertes , pues Sebastián logró desatar a su hermano. Leandro se quitó la cinta de su boca y dijo que era el mejor juego de su vida. Hasta que su hermano lo bajó de su nube. Aún así lo disfrutó mucho.
20:51 Jun 28th
Alkaid

País

Mexico

TITULO de su relato

HOLA TODOS!!!!
Vagabundo:

Gracias por compartir esa historia noticia de las cosas qe pasan en nuestro mexico qerido. Vaya miedo el qe debieron sentir las chicas de aquella tienda.

Leo:
me encantó tu historia de aventura en la ruta. ¿Es una continuación o es una historia nueva pero parecida a la que antes ya habias escrito?

De cualquier forma estuvo magnifica. A mi me gusto ese final donde el chico queda libre pero sin saber que pasa con la otra chica que tambien estaba raptada. Lo dejas al suspenso e imaginacion de los lectores.
16:45 Jun 28th
Leo

País

Argentina

TITULO de su relato

Vagabundo muchísimas gracias
Vagabundo muchísimas gracias por compartir esta historia, me gustó muchísimo. Me fascinan los precintos (cinchos, como los llamas).
23:37 Jun 10th
El vagabundo

País

México

TITULO de su relato

Empleadas atadas y amordazadas por ladrones
En la ciudad donde vivo ocurrió hace poco que durante la madrugada 3 ladrones vestidos de empleados entraron a una tienda de conveniencia donde se encontraban 2 trabajadoras y aprovechándose del descuido las amagaron con una pistola y las llevaron a la bodega donde las amarraron con cinchos y las amordazaron con cinta gris. Los ladrones se hicieron pasar por empleados mientras las trabajadoras estaban amarradas en la bodega, estuvieron haciendo diversos depósitos y llevándose el dinero de las ventas. Lo increíble es que un rato después llegó personal de seguridad a retirar los valores de la caja fuerte y como ninguno de los 3 sabía cómo hacer el movimiento en el sistema decidieron liberar a una empleada para que hiciera el movimiento. Cuando se retiraron los elementos de seguridad los ladrones la regresaron a la bodega donde nuevamente fue atada y amordazada. Después de un tiempo los ladrones se fueron dejando a las empleadas amarradas en la bodega quiénes después solicitaron ayuda de un cliente para ser liberadas y llamar a la policía.

Me encanta pensar en lo que sintió la empleada cuando vio que estaban liberando a su amiga, haber pensado que tendrían una pequeña oportunidad para escapar y que capturaran a los ladrones y el como se perdieron esas ilusiones cuando vio a su compañera entrar nuevamente a la bodega y al ver que estaba siendo nuevamente amarrada.

Les dejo el link de la noticia que comprueba la veracidad de esta historia:

https://www.multimedios.com/en-alerta/delincuentes-amarran-empleadas-y-roban-tienda-de-conveniencia-en-guadalupe
23:28 Jun 8th
Leo

País

Argentina

TITULO de su relato

Tonas
¿Tonas no querías que me liberaran? Que cruel eres... jaja. La verdad me encantaría que me dijeras como imaginas que debía seguir la historia, me gustaría mucho saber esa versión alternativa.
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